FUNDACION CONSUMIDOR CONSCIENTE
“El planeta necesita un consumidor consciente”
Presentación. Enero 2001
Las
finalidades fundacionales son
·
la labor de
sensibilización de la persona para hacerla consciente del enorme poder del que
dispone a través de sus decisiones de compra, elevando la consciencia con la
que realiza todas sus actividades diarias y en
particular el acto de la compra, para apoyar las relaciones comerciales
dignas, el respeto a la madre naturaleza y contribuir de este modo a
restablecer el equilibrio del planeta, y
·
convertir la
donación en algo habitual y necesario para el restablecimiento de las
relaciones humanas entre los pueblos del mundo.
Principios de la organización.
Los
principios de la fundación están inicialmente inspirados en los criterios de
Comercio Justo:
-
Respeto al medio ambiente.
-
Reequilibrio Norte-Sur.
-
Condiciones de trabajo dignas.
-
Eliminación del trabajo infantil.
-
Igualdad entre hombre y mujer.
-
Transparencia en el precio de los productos.
-
Ausencia de beneficio o aplicación social.
-
Fomento de sistemas económicos alternativos.
Para
la implantación de la finalidad fundacional se añade otro principio, el
fomento de relaciones comerciales exclusivas con personas o entidades
dispuestas a renunciar a una parte de su beneficio.
Precedentes.
Lo que se denomina erróneamente progreso está basado en
la toma de decisiones regidas por intereses económicos. Estas decisiones son a
corto plazo y dentro un contexto reducido. El problema no es tanto que el
criterio para la toma de decisiones sea económico, aunque por supuesto hay
otros criterios mejores. Para nosotros el problema más grave reside en lo que
llamamos el enfoque a corto plazo, porque no se tiene en cuenta el impacto
futuro sobre el planeta, que es nuestra casa, por el hecho de que el planeta,
como coste social no aparece reflejado en ninguna partida de las cuentas de
resultados o balances.
No
se está teniendo en cuenta la salud del planeta por simple inconsciencia. Es
ingenuo creer que uno puede tomar una decisión sin verse afectado por ella y no
hay decisión que afecte sólo a otros. Todas las decisiones nos afectan a todos,
incluso a los que están por llegar y
pocos tienen la responsabilidad de actuar pensando en sus hijos. Esa
actuación no se puede posponer, no hay otro tiempo más que el presente.
El
Consumidor Consciente.
Distinción entre compra solidaria, racional y
consciente.
Compra solidaria.- Cuando hablamos de compra solidaria, el argumento es
que la persona debe comprar por solidaridad. El desequilibrio Norte-Sur es cada
vez mayor y la penosa situación que soportan las zonas más desfavorecidas del
planeta, castigados por el hambre, las enfermedades y todo tipo de miserias,
aviva nuestros sentimientos de compasión y altruismo. Movidos por la caridad
realizamos con la compra una buena acción, que nos hace sentir bien. Podríamos
encontrar en el mercado un sustitutivo con mejor precio, pero por razones emotivas
estamos dispuestos a renunciar a ese beneficio porque es mayor nuestra
satisfacción de apoyar al desamparado.
Una
compra solidaria se enfoca en la oferta de los productos, y presupone que la
existencia del producto es motivación suficiente para que sea comprado.
La definición de solidarizar es
“hacer que una persona se adhiera a la actitud o empresa de otras, estando
dispuesto a sufrir las consecuencias.”
En estas condiciones parece que hay que tener una fuerte motivación para
realizar una compra solidaria. Esta circunstancia unida a la falta de
información podría explicar en parte, la poca demanda y la escasa presencia de
los productos de comercio justo en el mercado español.
Compra racional.- Cuando el consumidor descubre que el producto por si
mismo reúne una serie de características que, además del componente solidario,
justifican su mayor precio, se produce una compra racional. Criterios de
calidad, salud, respeto al medio, ecología, biología, genética, artesanía, que
convierten la compra solidaria en compra racional.
La
compra racional se enfoca en la demanda de los productos, adaptando los
productos a la demanda real del mercado, satisfaciendo las necesidades
racionales del consumidor además de las emotivas que ya satisface la compra
solidaria.
Compra consciente.- La compra consciente va todavía más allá de una compra
racional, porque el consumidor acepta su responsabilidad por el acto de la
compra, que se convierte en un acto bilateral. Ahora, en ese intercambio, no sólo
se trata de estar de acuerdo en el precio del producto y entregar el dinero,
sino que el poder del consumidor va mucho más lejos, porque pretende incidir
también el destino de su dinero.
Actualmente
el acto de la compra está desequilibrado, y esto es así porque el consumidor
individual no tiene ningún poder frente a las grandes multinacionales, que
tienen como objetivos la acaparación y la acumulación. Invierten enormes
cantidades de dinero en instrumentos con el fin de manipular al consumidor para
que compre mayor cantidad de sus productos. Están dispuestos a cualquier
utilizar cualquier medio para conseguirlo. El consumidor, que en ocasiones se
da cuenta de que esto es así, parece que no tiene más remedio que aceptarlo,
olvidando que con sus decisiones de compra participa activamente en mantener la
situación.
De
forma análoga, en un país democrático el gobierno ha sido elegido por el
ciudadano. Cuando uno vota confía en que su voto, junto con el de otras muchas
personas con similares ideales pueda cambiar o mejorar las cosas. De la misma
manera nosotros decidimos cuales son las multinacionales líderes de un mercado
cada vez que les entregamos nuestro dinero. Cada vez que les entregamos nuestro
dinero, les damos más votos que les mantienen en el poder. A veces nos
cuestionamos que hacen los políticos con nuestros votos, ¿pero nos hemos
preguntado alguna vez que hacen las multinacionales con nuestro dinero? Hay mucha gente que no vota porque no cree
en el sistema y tampoco cree que pueda cambiar las cosas, pero aún los que no
votan no pueden evitar consumir. Ese es nuestro voto silencioso, con él estamos
alimentando un sistema en el que no creemos y aumentando las desigualdades.
Tenga o no tenga criterios solidarios, el desequilibrio norte-sur me afecta.
Aunque crea que yo estoy en el Norte y que el Sur está muy lejos, me afecta,
porque ese desequilibrio es cada vez más pronunciado, y hay que estar un poco
dormido para creer que se puede ir tirando y tirando de la cuerda sin que se
acabe rompiendo.
Por ejemplo, cuando compro champú
en una gran superficie, todos los que se van a beneficiar con el dinero de mi
compra saben lo que voy a hacer con el producto. Realmente tengo un escaso
margen de posibilidades: lo utilizaré para lavarme el pelo, alguna vez lo
utilizaré para lavarme las manos y quizá, en extremo, pueda lavar los platos
con él, eso es todo. Pero yo no sé nada de lo que van a hacer ellos con mi
dinero. No sé si lo van a utilizar para explotar a mano de obra desamparada en
países poco desarrollados, o en investigar con animales o en armas biológicas.
Espero que en el mejor de los casos lo utilicen para manipularme a mi o a otros
como yo, para que compremos más de su champú o simplemente para acumular y
enriquecerse. No sé nada, simplemente pago y miro hacia otra parte, yo ya tengo
bastantes problemas para llevar mi vida adelante como para preocuparme también
de eso. El resultado, que aparenta inevitable, es que los que se están
enriqueciendo con esta situación, no lo necesitan porque ya son bastante ricos.
Otra cosa que sé, es que yo no soy ninguno de los que se enriquece y la mayoría
de gente que conozco tampoco lo son, por no hablar de los cientos de millones
de personas que están ahora mismo pasando hambre. Además creo que no puedo
hacer nada para cambiar la situación, ni vale la pena perder el tiempo
pensándolo, así que pago y miro hacia otra parte, probablemente hacia los
productos de oferta. Realmente soy poco consciente de mi poder.
Actualmente
tendemos a la globalización, la información es poder, y cada vez más esta
información está a disposición de más y más personas. Los analistas de Wall
Street están preocupados cuando descubren que el 70 % de las transacciones que
se producen en la bolsa norteamericana las realizan directamente los particulares
y temen que esa gran masa pueda desestabilizar el mercado en cualquier momento.
Cuando se habla de intereses
económicos nos imaginamos los poderosas cúpulas de toma de decisiones y nos
olvidamos que al final de todo ese entramado, en el último eslabón estamos
nosotros, que toda la estructura está apoyada en nosotros en nuestro papel de
consumidores.
El
consumidor puede manifestar su voluntad de cambio a través del acto de la
compra, del poder del acto de la compra, ya que toda la estructura económica se
apoya en la voluntad y decisión colectiva de la compra. Ese es el juego, se
trata de intereses económicos y se nos maneja con estadísticas; se olvidan que
detrás de las estadísticas hay personas y que la última palabra la tenemos
nosotros a través de nuestra decisión de compra, el dinero es nuestro y la
libertad de la elección, entre las alternativas de productos disponibles es
nuestra también.
Al principio los productos de C.J. pueden
ser un poco más caros, y el motivo principal es que el volumen generado por
dichos productos es tan bajo que los costes de transporte son muy elevados. Lo
que quiere el consumidor consciente es lo mejor, pero no lo mejor aparente a
corto plazo, que significa comprar un producto de similares características a
un precio algo inferior. Lo que quiere el consumidor consciente es lo mejor a
medio y largo plazo, que es un producto que respeta todo el ecosistema, y eso
está en nuestras manos, sin olvidar que cada compra consciente que realiza está
dando un mayor volumen a C.J. y con ello está consiguiendo a un plazo casi
inmediato, una disminución en los costes de transporte que se reflejará sin
duda en sus próximas compras. Al C.C. sólo le vamos a pedir que compre lo
mejor, pero ampliando su perspectiva lo suficiente para ver más allá del corto
plazo.
Queremos
concienciar al consumidor de que puede y debe exigir igualdad de condiciones en
ese intercambio que es el acto de la compra. Sabemos que los ideales y las
buenas intenciones no son suficientes. No basta pedir al consumidor que no
compre zapatillas de deporte a determinadas marcas sin ofrecer unas zapatillas
alternativas. Nosotros vamos a apoyar la creación de esas zapatillas
alternativas y además pretendemos ponerlas de moda.
Le
vamos a pedir al consumidor que simplemente revise sus criterios de compra. Si
resulta que después de revisarlos decide dejar de comprar algunos productos y
comprar otros, pues bienvenido.
Bienvenido
porque con cada compra que realice está destinando su dinero a una causa justa
y lo está retirando de una injusta. Con cada compra está apoyando la
conservación del planeta y evitando su degradación. Este partido lo jugamos con
ventaja, porque jugamos en casa, el
planeta está de nuestra parte.
Cuando
realizo una compra consciente juego a favor mío, estoy favoreciendo al planeta,
una entidad de la que soy “socio”, apoyo al planeta y el planeta soy yo y
también mis hijos y lo serán los suyos si yo lo conservo para ellos.
Esto
es una revolución pero aquí no hay armas, hay consciencia. El despertar de la
consciencia provoca la intención y la suma de intenciones una revolución
silenciosa.
Queremos
pedirle a la persona sea más consciente de todos tus actos, y que incluya en
sus actos conscientes el acto de la compra, para que cuando juegue el papel de consumidor
lo haga más consciente de su poder de cambio.
Instrumentos.
A) Sello certificado de transparencia:
Formando parte del etiquetado del producto,
proporcionar el sello certificado de transparencia, garantizando al consumidor
que en su proceso de producción, desde su concepción hasta llegar a las manos
del consumidor, ha seguido prácticas comerciales justas.
Estructura del sello:
- Beneficio:
-
Punto de venta:
- Distribuidor:
-
Intereses*:
-
Transporte:
- Importador:
-
Productor:
B) Relaciones exclusivas con colaboradores. Certificados donación. Renunciar a
las relaciones comerciales con personas o entidades que no estén dispuestas a
renunciar a una parte de su beneficio en favor de causas solidarias o de alguna
de las finalidades fundacionales. Expedición de certificados de donación a
entidades y personas colaboradoras por sus donaciones
C).
Información de objetivos alcanzados. A través de publicaciones y nuestra
página web ofrecer información actualizada por una parte de entidades y
cantidades donadas y por otra de fines conseguidos a través de dichas
donaciones. Promocionar la donación para convertirla en algo habitual y
necesario en las relaciones humanas.
D) Promoción
de las estructuras productivas en piases menos desarrollados.
Proporcionar
alimentos para paliar el hambre crea dependencia. Proporcionar semillas es el
primer paso a la independencia.
Una de las finalidades de la fundación es
promover el pago parcial y por adelantado los productos de Comercio Justo, de
forma que permita crear una estructura productiva estable. Ni siquiera es un
préstamo, no hay dependencia del prestamista, es un pago por adelantado.
Objetivo
a largo plazo: Precios de CJ inferiores
a Comercio Convencional.
“Cuando el beneficio se convierte en un
coste.”
DESVENTAJAS:
-De cada 100 pts que pagamos por café sólo 3 o 4 llegan
al campesino. Nosotros pretendemos que campesino reciba una remuneración justa
por su esfuerzo. Eso encarece nuestro producto.
-Los criterios de producción ecológicos disminuyen el
rendimiento y encarecen nuestro producto.
-(De esas 100 pts. 9 o 10 más retornan al Sur.) El
escaso volumen de producción hace que los gastos de transporte, importación, y
distribución sean más elevados.
-En el punto de venta el producto llega con un precio
más elevado y se le dicta un precio de venta recomendado y aún con él es más
caro. El producto se vende poco. El producto tiene muy poco margen, y unido a
su escasa rotación, los costes estructurales de la tienda suele ser mayores que
el margen de los productos, si la tienda se dedica sólo a ellos cierra, si se mantiene por otros productos sus
compras son realmente solidarias porque incluso pierde dinero con ellas.
VENTAJAS:
- De todas las personas que intervienen en la cadena
del producto de C.J. la mayor parte trabajan a cambio de un salario, pero no de
un beneficio y el resto (parte de los puntos de venta final) están dispuestos a
renunciar a una parte de él. Eso abarata nuestro producto, porque todos los que
intermediarios en el proceso de producción de un producto convencional se ven
obligados a aplicarle un margen de beneficio. La necesidad de incorporar su
beneficio incrementa su precio.
- La campaña de sensibilización apoyará la tendencia
actual y ello provocará el incremento de demanda de C.J. Ello tendrá una repercusión directa en la reducción de los costes
de transporte, importación, y distribución.
- En el punto de venta el producto llegará a un precio
competitivo y el incremento del margen por rotación garantizará la presencia en
el mercado de los productos de C.J., que entonces serán accesibles al
consumidor.
- El incremento de demanda provocará un aumento de la
producción y más campesinos obtendrán unos salarios dignos (migración). Si el
incremento de demanda continua provocará indirectamente que las compañías
explotadoras deban pagar salarios más altos por la mano de obra, que tenderán a
equilibrarse a largo plazo. Comparativamente los productos de CJ serán más
baratos.
El producto CJ ya no es sólo un producto que
viene de un país poco desarrollado, es un producto que no tiene sobrebeneficio,
y la propia ausencia del beneficio impide que sea destinado a fines no deseados
por nosotros, con nuestro pago retribuimos exclusivamente a los factores de
producción. El producto CJ es cualquier producto que respete las prácticas
comerciales justas.